INICIO
ComunicacionesGuía de turismoMapa Web WebCam





Frente a la Playa de Los Cancajos dentro del municipio de Breña Baja en la Isla de La Palma existía una extensa y bella finca con abundante vegetación:  la Hacienda San Jorge.  En ella se construyó un conjunto de edificaciones respetando la arquitectura tradicional isleña y recuperando así, después de mucho tiempo, los colores que antaño se utilizaban en la isla para pintar las fachadas.

Lo más interesante y lo que más llama la atención al pasear por los senderos de la Hacienda San Jorge es la irregularidad, que viene determinada por haber respetado la vegetación original que había en la finca y haber construido todo el conjunto arquitectónico en torno a los gigantescos ficus, algunos dragos y numerosas palmeras preexistentes.  Pero esto no hubiera sido suficiente sin una bellísima labor de jardinería que ha convertido su exterior en un frondoso y exuberante jardín que conquista y enamora a sus clientes.

Se han respetado también los evocadores nombres de los senderos que recorrían antiguamente la finca:  “camino de los navegantes”, “camino del ensueño”, “camino de los enamorados”, “camino de las orquídeas”... y, efectivamente, siguiendo este último, por ejemplo, se llega al orquidiario, donde más de mil ejemplares de magníficas orquídeas hablan de la labor de amor hacia las plantas que existe en este lugar.

Si la ruta elegida es la que nos marca el “Camino de los Enamorados”,  sin darnos cuenta nos veremos empujados por su frondosidad y su aspecto de jungla a seguir adelante y recorrer sus múltiples recovecos que esconden multitud de sorpresas: el pequeño estanque de carpas, las esculturas en piedra, el estanque de los patos que en su día fue el depósito de agua para el riego de los plátanos de la finca, rincones y fuentes, lugares y ambientes que nos invitan al reposo.

Al recorrer el jardín o simplemente al contemplarlo desde la terraza o balcón de cualquiera de las habitaciones, y  sentirnos invadidos por  este maravilloso concierto de sensaciones que sólo la naturaleza es capaz de interpretar: el olor a hierba, el perfume de las flores, el sonido de los pájaros, el correr del agua en riachuelos y fuentes en las que el agua brota de antiguas tinajas, surge sobre una piedra de molino, cae en cascada sobre pequeños abrevaderos..., sólo podemos decir que existen muchos jardines para ver, sin embargo, el de Hacienda San Jorge es, sobre todo, Un jardín para sentir.